Es muy habitual que mis interlocutores se hagan esta pregunta. ¿De verdad se puede utilizar Internet para evangelizar? La respuesta no es sencilla: Sí y no.

Porque si lo que buscas es una herramienta o método en el que puedas descargar tu responsabilidad de compartir el Evangelio a otras personas entonces las respuesta es NO, y NO con mayúsculas.

Sin embargo, si lo que buscas en Internet es una herramienta que te permita complementar tu actividad y ser mucho más eficaz en tu trabajo de llevar el Evangelio a otros entonces la respuesta es un rotundo SÍ.

Durante toda la vida de la Iglesia los creyentes hemos usado muchos medios para comunicar el mensaje del evangelio. Desde las epístolas del Nuevo Testamento pasando por folletos, programas de radio o televisión, se han usado todos, pero lo cierto es que quienes evangelizan son las personas.

Los medios que usamos no pasan de ser instrumentos para dar a conocer a nuestros semejantes el mensaje de amor, salvación y, por qué no, de juicio contenido en la Biblia. A partir de ahí será su interacción con nosotros o con otros creyentes lo que permitirá, en muchos casos, que el Espíritu Santo pueda hacer su parte.

Porque las personas van a venir con dudas y preguntas, y solo una vida llena de la presencia de Dios va a poder guiar para encontrar esas respuestas en la Biblia y en su propia vida.

Por ello, no debemos pretender convertir nuestra web o las redes sociales de la iglesia en unas redes que capten nuevos adeptos para nosotros. Nuestro objetivo debe ser, más bien, que las personas se hagan preguntas sobre su propia vida y mostrarles que hay respuestas para ellas en Dios.

Y es que evangelizar no es ganar adeptos, evangelizar es mostrar a otros que hay respuestas, libertad y vida en el Evangelio y que están disponibles para todos aquellos que quieran aceptarlo, es mostrarles que las iglesias verdaderas son lugares de libertad y que los creyentes son personas normales, como él o ella, que han encontrado sentido a sus vidas en Cristo.

Si podemos hacerles ver que les entendemos, que somos como ellos en muchos aspectos, que teníamos sus mismas preguntas, problemas o dudas y que en Dios tenemos las respuestas, estaremos dando muchos pasos para establecer ese puente con ellos que de lugar a una verdadera evangelización personal y que lleve a las personas a una decisión.

Así que ya sabes, las redes sociales no son redes y las webs no son cebos, antes bien, y al igual que nuestras vidas, deben ser faros que muestren la luz de Dios.

 

Imagen cortesía de Mike Licht en Flickr
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