En el ministerio infantil es de vital importancia tener un buen equipo. Es bueno recordar siempre que uno no trabaja solo, que no es imprescindible. Esto es aún más relevante cuando se está hablando del equipo para niños. Una persona sola no puede llevar a cabo todos los desafíos que representa el ministerio de niños. Se necesita un equipo.

Quisiera darte unas sugerencias para facilitar la elección del equipo responsable del Departamento de niños. Si tienes interés en el tema, amplia la idea con todo el material disponible.

Asegúrate de contar con la aprobación del pastor

Aunque parece obvio, no viene mal recordarlo. Contar con la aprobación del pastor trae cobertura a todo lo que se haga en el ministerio. Como líder de la iglesia, esta cobertura espiritual es esencial.

Hay que asegurarse de que se ha comunicado los planes que se tienen, las nuevas incorporaciones como maestros y como niños, la distribución de clases, las actividades que se tiene en mente realizar entre otras cosas.

Tampoco hay que olvidar la política que se tiene con los niños y/o padres que no cumplen las normas de comportamiento.

Es un alivio saber que el pastor está de acuerdo con ellas y apoya al equipo cuando se tiene la tarea de hacerlas cumplir: “puede hablar con el pastor si no está conforme”

Conoce el nivel de compromiso de cada miembro del equipo

No todos las personas que forman parte del equipo del ministerio de niños, están comprometidos al mismo nivel. Y se necesitan todas ellas.

Las que se han comprometido a tener la clase limpia y recogida. Los maestros que dan la clase. Las madres o padres que organizan las actividades lúdicas. Los jóvenes que ayudan al maestro con las manualidades. Los abuelos o abuelas que traen la merienda…

Todas estas personas tienen un lugar y son muy necesarias para el desarrollo del ministerio. A más personas trabajando, más repartición de tareas.

Es el deber del líder conocer los distintos niveles de compromiso y actuar según ellos.

Por ejemplo, no pidas que prepare la clase a aquella persona que solo se ha comprometido a tener la clase decorada. O al revés, no demandes al maestro que se encargue de decorar la clase por sí mismo.

Estas acciones solo tendrán como resultado que el voluntario renuncie a lo que haya estado haciendo hasta ahora. Se puede sugerir, pero no exigir. Es Dios quien hace la obra en los corazones.

Comunica apropiadamente los objetivos

Por último, transmite de manera clara y concisa los objetivos para el ministerio infantil. Los maestros, ayudantes y todos aquellos relacionados con los niños deben de conocer qué se espera de ellos y adónde se quiere llegar.

Todos los líderes deben de estar en la misma línea y empujar hacia la misma meta. En caso contrario estarán luchando en direcciones opuestas o no complementarias.

Por esta razón, es bueno reunirse a menudo para poner en común lo que cada uno está haciendo.

Así, se detectan antes las carencias que haya, o dónde se necesita reforzar, o el niño que está pasando por dificultades, o el maestro que necesita un descanso.

Escuché una vez a un predicador que decía que lo primero que se debe hacer a la hora de comenzar en una nueva responsabilidad es escoger a quien será tu sustituto.

La formación de un buen equipo significa continuidad. No importa quién esté al frente, se seguirá con la línea que Dios haya marcado. No habrá que repetir los errores del principio porque se avanzará hacia nuevas metas.

Te animo a pedir a Dios dirección para rodearte de un buen equipo.

¡Ora por ello!

 

Imágen por cortesía de Santi Molina en Flickr

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