Mateo 5: 14-16 dice:” Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos“. Pues bien, un diseño web deficiente equivaldrá a poner la luz debajo del almud, porque hará que vuestros contenidos más importantes pasen desapercibidos o sean inaccesibles y que vuestros visitantes no vuelvan.

Y cuando hablo de “diseñar una web” no me estoy refiriendo solo al aspecto estético, que tiene su importancia, sino también a la distribución de los contenidos en cada página porque, del mismo modo que cuando sales a repartir tratados a la calle procuras colocarte en sitios estratégicos y evitas las calles con poco tránsito o colocarte en rincones apartados de una plaza, en una web tampoco da igual dónde coloques los contenidos de tu página, porque ahí también hay rincones apartados y calles de poco tráfico, y es importante saber dónde y cómo colocar los contenidos más importantes para que su impacto sea mayor.

Asimismo, tu web es como el local de tu iglesia, si está mal diseñado será incómodo, se oirá o se verá mal y algunos visitantes no querrán volver una segunda vez. Del mismo modo, si los menús o la organización de las páginas no son adecuados las personas no encontrarán con facilidad lo que necesitan, perderán tiempo y resultará en lo que se denomina “experiencia de uso” negativa con lo que será poco probable que la persona quiera volver en una próxima ocasión.

Contenidos

La pirámide invertida

Cuando una persona ve una página web se comporta de manera diferente a como cuando lee un libro. De hecho, las páginas web no se leen (cuando aterrizas en ellas), sino que se escanean. Esto quiere decir que primero se van a fijar en el titular o cabecera de la página y luego van a echar un vistazo al primer párrafo.

Si creen que han encontrado algo que les interesa lo habitual es que salten para ver los encabezados de los dos o tres párrafos siguientes, las imágenes o gráficos y evalúen la longitud total del artículo. Si todo les parece adecuado entonces, y solo entonces, es posible que lean el artículo.

Pero piensa que del total de personas que decidan ver tu contenido apenas el 15% lo leerá de forma completa, el resto la leerá de forma parcial. Por ello, la estructura de un contenido para una web difiere de la de, por ejemplo una predicación.

Así, la estructura clásica de una predicación (Introducción – Desarrollo – Conclusión) en la que vamos ascendiendo desde un punto inicial hasta alcanzar una conclusión se cambia radicalmente en la web, en la que debes empezar por la conclusión o idea que quieres resaltar, continuas con los principales aspectos que implican o apoyan esa conclusión y terminas por los detalles.

Al hacerlo de esta manera evitamos hacer perder el tiempo al visitante y, al menos, conseguimos que se vaya con la idea más importante en su cabeza.

 

Textos

Los textos son esenciales, y en esto hay unas reglas particulares que hay que respetar.

Tipografía. No hay nada más frustrante que intentar leer un texto que te interesa y que no puedas hacerlo porque no se lee bien. Así que usa una tipografía que sea fácilmente legible, utiliza tamaños de letra a partir de 14 (mejor 16) para los textos del cuerpo y procura un buen contraste entre el fondo y el texto.

Fondos. Lo mismo acurre con los fondos, evita los fondos recargados o con colores que coincidan con el del texto, ya que distraerán o provocarán zonas donde tu texto se vuelva “invisible”. Asimismo recuerda que si estás creando la página desde un ordenador con pantalla grande aunque en ella se vea bien puede que en un smartphone o tablet no ocurra lo mismo. Compruébalo.

Párrafos. Evita las “páginas ladrillo”. Uno de las mejores formas de conseguir que nadie lea tu artículo o avance por tu página que escribir párrafos interminables de 20 0 30 líneas. Sí ya sé que muchos libros tiene párrafos largos y la gente los lee, pero si quieres evitar la fuga masiva de lectores evita párrafos de más de 5 o 6 líneas, aunque eso suponga poner un punto y aparte donde debería ir un punto y seguido.

Reduce. La inmensa mayoría de los lectores en internet va con prisa, así que evita perderlos dando amplios rodeos o llenado tus textos de adverbios. Ve al grano. Como dijo Saint-Exupéry, “La perfección no se alcanza cuando no hay nada más que añadir, sino cuando no hay nada más que quitar“.

Etiqueta y organiza. Para facilitar la lectura y el escaneo inicial utiliza títulos para tus párrafos, usa listas y resalta con negritas o itálicas los textos de mayor interés. No solo facilitarás la lectura al visitante, también facilitarás que los buscadores indexen bien tu web.

 

Imágenes

Una web es un soporte multimedia y el peso de las imágenes y los vídeos en una web es muy alto. Por ello procura colocar imágenes y/o vídeos que refuercen el impacto del mensaje, aunque es preferible quedarse corto que pasarse. Y lo es por dos motivos.

El primero porque si te dedicas a poner vídeos o imágenes que no aportan nada lo que vas a conseguir es distraer al visitante del mensaje principal de esa página, por lo que su visita puede no ser provechosa para él o ella (recuerda lo de la luz y el almud).

Lo segundo es porque las imágenes ralentizan la carga de la página y por cada segundo que tarde en abrirse perderás el 10% de los visitantes. Así que si son demasiadas, o muy grandes, o mal optimizadas, lo único que vas a conseguir es que la gente se aburra de esperar y se marche, y en internet todos somos muy impacientes.

 

Espacio vacío

El espacio vacío también es un contenido muy importante. Si sobrecargas una página web de textos o imágenes transmitirá una sensación de agobio y opresión, provocando que el visitante se marche despavorido. Así que deja espacio alrededor de las imágenes, de los párrafos y no pongas las columnas demasiado pegadas unas a otras. Deja que los contenidos respiren.

 

Interacción

Menús o secciones

 Procura organizar toda tu información en cuatro o cinco secciones y haz que tus visitantes sepan en todo momento dónde se encuentran y cómo han llegado hasta ahí. Puedes utilizar submenús, las conocidas como “miguitas de pan” o “breadcrumbs”, lo que quieras o tengas más a mano, pero procura que navegar por tu web sea algo sencillo y que volver a encontrar un contenido no se convierta en una misión imposible.

 

Facilita el compartir

Si tienes alguna noticia o contenido que quieres que se difunda coloca botones para compartir en las redes sociales, al menos en las más importantes. Esto evitará que el visitante tenga que copiar tu url, ir a su red social pegar tu url y colocar el titular o un comentario. Con un simple clic lo tendrá todo hecho.

 

Facilita el que te encuentren

Coloca enlaces a tus redes sociales, el teléfono, la dirección y/o el correo electrónico en todas tus páginas y, en algunas como la “home” en un lugar bien visible.

 

diseño responsive

 

Facilita el que te vean

Recuerda que hoy en día los internautas utilizan una gran variedad de dispositivos para navegar con diferentes tamaños y resoluciones de pantalla. Por ello es esencial que tu web se adapte a cada una de ellas de forma automática, es lo que se conoce como diseño “responsive”. Sí o sí tu web debe contar con este tipo de diseño.

 

Llamadas a la acción

Cuando un visitante llega a una página de tu web lo hace porque estaba buscando algo o tenía interés en algo, pero ¿y después? Después hay que indicarle al visitante lo que nos gustaría que hiciera, pues del mismo modo que en las predicaciones se suele hacer un llamado al arrepentimiento, en las páginas debes colocar alguna llamada a la acción.

Puede ser del tipo: “Si deseas obtener más información suscríbete a nuestro boletín”, o “Envíanos tu consulta/petición”, o cualquier otra que tenga relación con el contenido y, por supuesto, coloca siempre un botón que envíe al visitante a la página de suscripción, a la de contacto o a donde sea procedente.

Y es que un buen diseño web no es solo una cuestión meramente estética. Un buen diseño web incrementa la velocidad de carga, facilita la navegación por la página, la legibilidad de los contenidos y evita la marcha de muchos visitantes, así que ten presentes estas indicaciones cuando vayas a diseñar tu web o cuando tengas que evaluar el trabajo que vuestro diseñador web os presente. Y ya sabes, si tienes alguna duda la dejas en los comentarios (esto también es una “llamada a la acción”).

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 Imágenes cortesía de Marc Thiele y Jeffrey Zeldman
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